Qué miden de verdad los relojes que registran el pulso

Redacción · Bienestar

Un reloj de muñeca puede dar información útil sobre hábitos, pero no es un aparato clínico. Saber dónde está esa frontera evita dos errores: desconfiar de todo y confiar de más.

La mayoría de relojes y pulseras que registran datos corporales usan la misma técnica: fotopletismografía. Un LED ilumina la piel y un sensor mide cuánta luz vuelve. Como la sangre absorbe luz, el volumen que pasa por los capilares se puede estimar a partir de esas variaciones. De ahí sale el pulso.

Lo que mide con fiabilidad razonable

  • Frecuencia cardíaca en reposo. Es la medida más sólida de estos aparatos. La tendencia a lo largo de semanas suele ser informativa.
  • Pasos y actividad. El acelerómetro es preciso contando movimiento repetitivo.
  • Horas de sueño. Detecta bastante bien cuándo se duerme y cuándo se despierta.

Lo que estima, con margen de error

  • Fases del sueño. Distinguir sueño profundo de ligero a partir del pulso y el movimiento es una inferencia, no una medición. Un estudio del sueño usa electrodos en la cabeza por algo.
  • Oxígeno en sangre. La lectura óptica en la muñeca es sensible a la posición, la temperatura y el tono de piel.
  • Presión arterial. Aquí el margen es el mayor de todos: un reloj no comprime la arteria como hace un manguito, así que la cifra es una estimación a partir de otras señales.
  • Calorías. Depende de un modelo estadístico con datos de peso y edad. Sirve para comparar días entre sí, no como cifra absoluta.

La línea que no hay que cruzar. Ninguno de estos aparatos — salvo los muy pocos con certificación sanitaria explícita — sirve para diagnosticar, descartar o seguir una enfermedad. Si algo preocupa, la respuesta correcta es una consulta médica, no una segunda lectura en el reloj.

Para qué sirven entonces

Para ver patrones. Un pulso en reposo que sube durante una semana, un sueño que se acorta cuando cambia el turno de trabajo, una actividad diaria que ha bajado sin darse cuenta. Esa clase de información — la tendencia, no el número suelto — es donde estos aparatos aportan algo real.

También tienen un efecto documentado que poco tiene que ver con los sensores: quien lleva uno tiende a moverse más. Si eso ocurre, el aparato ya ha hecho su trabajo, independientemente de cuánto acierte al contar calorías.

Qué mirar al comprar

Por encima de la lista de funciones, tres cosas prácticas: la batería — un reloj que hay que cargar cada noche no registra el sueño —, la legibilidad de la pantalla al sol, y si obliga a instalar una aplicación y a ceder datos para funcionar. Cuantas más funciones anuncie un aparato barato, más conviene leer la letra pequeña sobre qué está midiendo y qué está estimando.

Este artículo es informativo y no está patrocinado. En Quiénes somos explicamos cómo señalamos los contenidos que sí lo están.